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Tras 1.600 años bajo el mar: resurgen restos del legendario Faro de Alejandría

Una de las construcciones más emblemáticas del mundo antiguo comienza a revelar nuevamente su historia. Se trata del Faro de Alejandría, una de las siete maravillas de la Antigüedad, cuyos restos permanecieron fragmentados y sumergidos frente a la costa de Alejandría durante más de 1.600 años.

La torre, que alcanzó una altura cercana a los 150 metros, fue durante siglos una referencia fundamental para la navegación.

Sin embargo, una serie de terremotos entre la Antigüedad tardía y la Edad Media provocaron su colapso progresivo, haciendo que gran parte de su estructura terminara en el fondo del puerto.

Gracias a investigaciones arqueológicas subacuáticas en Egipto, arqueólogos lograron identificar y recuperar bloques monumentales pertenecientes al faro, permitiendo que piezas originales del edificio vuelvan a ser visibles tras siglos de silencio bajo el agua.

El hallazgo del Faro de Alejandría y lo que revelan sus piezas

Las tareas de recuperación se desarrollaron en el puerto oriental de la ciudad como parte de un proyecto internacional de arqueología subacuática. En una de las campañas más importantes se extrajeron 22 bloques de piedra de grandes dimensiones, algunos con un peso estimado de hasta 80 toneladas.

Las piezas, halladas a poca profundidad, corresponden a elementos estructurales del faro.

Su recuperación fue resultado de años de exploración sistemática y trabajo coordinado entre arqueólogos, buzos especializados y técnicos.

El análisis preliminar permitió identificar dinteles, umbrales, soportes de puertas y losas de pavimento vinculadas a zonas clave del monumento, incluida la posible entrada principal, de la que existía poca evidencia material.

Los bloques serán sometidos a escaneos y estudios técnicos para integrarlos a modelos tridimensionales.

Con ello se busca reconstruir virtualmente el faro con alta precisión, profundizar en el conocimiento de su arquitectura y preservar el sitio sin alterar el entorno arqueológico.

El colapso definitivo del faro se produjo tras devastadores terremotos, especialmente los registrados entre los siglos XIII y XIV, como el de 1303. Parte de sus materiales fue reutilizada en otras construcciones, mientras que otros quedaron en el mar, junto con sectores de la antigua ciudad que se sumergieron con el paso del tiempo.

Hoy, estos hallazgos permiten reconstruir no solo el monumento, sino también el proceso histórico que llevó a que una de las mayores maravillas del mundo quedara oculta durante más de un milenio.

Con información de El Cronista.

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