La mañana empieza mejor en movimiento, según Mónica Reyes Fuchs

La mañana empieza mejor en movimiento, según Mónica Reyes Fuchs

Hay personas que empiezan la mañana revisando correos. Otras, posponen varias veces la alarma antes de levantarse. Y luego están quienes descubren que dedicar los primeros minutos del día a moverse cambia por completo la forma en que enfrentan todo lo demás.

No se trata únicamente de quemar calorías o cumplir una rutina de ejercicio. Para muchas personas, entrenar temprano se convierte en la primera decisión consciente del día, una pequeña promesa cumplida antes de que comiencen las reuniones, las llamadas o las listas interminables de pendientes.

Eso es precisamente lo que ha experimentado Mónica Reyes Fuchs, ex Secretaria de Turismo de Morelos. Con el tiempo, hacer ejercicio por las mañanas dejó de ser un objetivo relacionado con la condición física para convertirse en una manera de empezar el día con mayor claridad y determinación.

«Lo que más he notado no es solo cómo me siento después de entrenar, sino cómo enfrento el resto del día. Es como si ya hubiera demostrado que puedo cumplir conmigo misma antes de que empiece todo lo demás», comparte Mónica Reyes Fuchs.

La primera decisión del día también marca las siguientes

Existe una razón por la que muchas personas sienten que una mañana activa influye en el resto de su jornada. Diversas investigaciones muestran que el ejercicio no solo beneficia al cuerpo, sino también al funcionamiento del cerebro.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la actividad física regular ayuda a mejorar el bienestar psicológico, disminuir síntomas de ansiedad y fortalecer la salud mental. Al mismo tiempo, la Escuela de Medicina de Harvard explica que el ejercicio incrementa el flujo sanguíneo hacia el cerebro y favorece procesos relacionados con la memoria, la concentración y la toma de decisiones.

Es decir, el entrenamiento prepara mucho más que los músculos.

Mónica Reyes Fuchs cuenta que, desde que incorporó el ejercicio a sus mañanas, percibe una diferencia importante en la forma en que organiza su tiempo y responde a los retos cotidianos. No porque los problemas desaparezcan, sino porque siente que llega a ellos con una actitud distinta.

«Antes sentía que el día me llevaba. Ahora tengo la sensación de que soy yo quien marca el ritmo desde el principio», explica Mónica Reyes Fuchs.

La disciplina también se contagia

Uno de los aspectos más interesantes de crear un hábito matutino es que la disciplina rara vez permanece aislada.

Especialistas en comportamiento humano explican que las conductas repetidas generan una sensación de autoeficacia: cuando una persona cumple un compromiso consigo misma, aumenta la confianza para mantener otros hábitos durante el resto del día.

La Asociación Americana de Psicología (APA) señala que la actividad física contribuye al desarrollo de la autorregulación emocional y favorece la capacidad para manejar el estrés y la frustración. Además, investigaciones de la Universidad de Illinois han encontrado que el ejercicio fortalece las funciones ejecutivas del cerebro, relacionadas con la planificación, el control de impulsos y la atención.

En la práctica, esto puede traducirse en algo muy cotidiano: mayor facilidad para concentrarse durante una reunión, más paciencia frente a un imprevisto o una mejor disposición para completar tareas importantes antes de distraerse con lo urgente.

Para Mónica Reyes Fuchs, ese ha sido uno de los cambios más valiosos. Ella lo resume de forma sencilla: «Entrenar por la mañana me recuerda que, antes de responder a todo lo que el día me va a pedir, ya hice algo importante por mí. Y esa sensación cambia completamente cómo vivo el resto del día.»

Al final, el ejercicio deja de ser únicamente una actividad dentro de la agenda para convertirse en la manera de darle un mejor comienzo a todo lo que viene después.

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