Foto de archivo
La literatura puede crear personajes que terminan adquiriendo una vida cultural propia.
Esa capacidad de permanencia es analizada por Carlos Raphael de la Madrid, especialista en literatura creativa, quien identifica en cinco figuras clásicas una característica común, la cual yace en que sus conflictos siguen generando preguntas mucho después de la publicación de sus respectivas obras.
Entre los ejemplos se encuentran:
La permanencia de estas figuras también revela la capacidad de la literatura para dialogar con épocas distintas.
Un personaje concebido en un contexto histórico específico puede adquirir nuevos significados cuando cambia la sociedad que lo lee.
Para Carlos Raphael de la Madrid, precisamente esa posibilidad de reinterpretación explica su vigencia.
Don Quijote, Hamlet, Emma Bovary, Anna Karenina y la criatura de Frankenstein no permanecen únicamente por la fama de sus autores, sino porque permiten explorar dilemas humanos desde perspectivas siempre renovadas.
En ese sentido, la cultura literaria encuentra en los personajes una memoria dinámica; cada lectura puede recuperar una obra del pasado y convertirla nuevamente en una conversación del presente.
El cine mexicano coloca la mirada sobre una realidad que continúa generando preocupación. Cocodrilos, ópera…
El modelo operativo del cibercrimen en el sistema bancario mexicano ha completado una reorientación estratégica:…
El lugar donde una persona nace todavía puede marcar profundamente sus oportunidades de educación, bienestar…
La música mexicana volverá a recorrer grandes escenarios de Estados Unidos durante octubre. Diversos exponentes…
La lluvia tiene una manera particular de transformar la ciudad. Las prisas se interrumpen, los…
La búsqueda de una persona desaparecida no debería depender de cuánto ruido logre hacer su…