Directora española Lucía Marín conduce a la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México durante un ensayo.
Lucía Marín dirige una noche de música y leyendas

Lucía Marín dirige una noche de música y leyendas

La directora española Lucía Marín estará al frente de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México en un programa inspirado en historias, leyendas y emociones relacionadas con el Día de Muertos. Las presentaciones se realizarán en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli.

La primera función está programada para este sábado 31 de octubre a las 6:00 de la tarde. El domingo 1 de noviembre, a las 12:30 del día, se ofrecerá un concierto relajado, diseñado especialmente para personas neurodivergentes, con discapacidad y sus familias.

El formato mantendrá parcialmente iluminada la sala y ofrecerá mayor libertad de movimiento y comportamiento al público. Aunque la experiencia será más flexible, Marín aseguró que la orquesta conservará sus estándares artísticos y la exigencia habitual de sus interpretaciones.

Música entre historias de miedo y celebración

El programa comenzará con el Vals de Mefisto número 1, de Franz Liszt, una composición inspirada en los personajes de Mefisto y Fausto. También se interpretará La bruja del mediodía, poema sinfónico de Antonín Dvořák basado en un relato de tono oscuro.

La selección continuará con la obertura de Orfeo en el inframundo, de Jacques Offenbach, reconocida por su famoso cancán. Estas piezas fueron descritas por la directora como historias de miedo que pueden acercar la música orquestal a públicos de diferentes edades.

La presentación incluirá el estreno continental de Alborada de noite e de luz, del compositor gallego Juan Durán. El cierre estará dedicado a México con Dios nunca muere, obra de Macedonio Alcalá vinculada profundamente con la identidad cultural de Oaxaca.

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Una orquesta donde cada integrante es necesario

Para Lucía Marín, una orquesta puede representar una sociedad en la que todas las personas son importantes. Cada instrumento posee una voz y una personalidad distintas, pero al integrarse con los demás puede construir una obra superior.

La directora considera que su labor consiste en guiar sin imponer y crear vínculos entre los músicos. Su manera de conducir incorpora movimientos expresivos conectados con el ritmo, la intensidad y las emociones de cada composición.

Marín también reconoce que las mujeres todavía enfrentan obstáculos para ocupar puestos titulares en las orquestas profesionales. Sin embargo, confía en que el trabajo constante permitirá abrir nuevas oportunidades y hacer de la música un espacio cada vez más diverso e inclusivo.

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