La Misión de Asistencia Transicional de las Naciones Unidas en Somalia terminó oficialmente sus operaciones este 31 de octubre. El cierre concluye más de tres décadas de misiones políticas dedicadas a respaldar la paz, la gobernanza y la reconciliación en el país africano.
La salida de UNTMIS no significa que Naciones Unidas abandone Somalia. Las funciones de la misión fueron transferidas gradualmente a instituciones somalíes y a las agencias, fondos y programas que permanecerán activos en el territorio.
El proceso responde a una solicitud del Gobierno Federal de Somalia y fue aprobado por el Consejo de Seguridad. Durante dos años, ambas partes trabajaron con una hoja de ruta para entregar responsabilidades sin interrumpir los programas considerados prioritarios.
Un acompañamiento iniciado después de la guerra civil
La presencia política de Naciones Unidas comenzó durante la década de 1990, después del colapso de las instituciones centrales y el inicio de una guerra civil. Los conflictos provocaron desplazamientos, salidas de refugiados y profundas crisis humanitarias.
Las misiones apoyaron procesos de reconciliación, elecciones, revisión constitucional y reconstrucción institucional. También colaboraron con autoridades, organizaciones civiles, grupos de mujeres y jóvenes para fortalecer los derechos humanos, la justicia y el Estado de derecho.
En 2013 fue creada la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Somalia. Once años después se transformó en UNTMIS, una estructura temporal diseñada para transferir sus funciones y aumentar la responsabilidad directa de las autoridades nacionales.
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El cierre no elimina los desafíos de Somalia
Somalia cuenta actualmente con instituciones nacionales y federales que no existían cuando comenzó la intervención internacional. No obstante, todavía enfrenta disputas políticas, necesidades humanitarias, fenómenos climáticos extremos y la amenaza del grupo armado Al Shabaab.
La Unión Africana continuará apoyando los esfuerzos de seguridad, mientras las agencias de la ONU mantendrán actividades relacionadas con ayuda humanitaria, desarrollo sostenible y derechos humanos. El organismo internacional también pidió conservar el respaldo de otros países y donantes.
El cierre de la misión representa un cambio en la relación entre Somalia y Naciones Unidas, no el final de su cooperación. El nuevo periodo pondrá a prueba la capacidad de las instituciones nacionales para proteger los avances conseguidos y conducir sus propios procesos políticos.