imagen tomada de rtve.es
Snoopy vuelve a colocarse en el centro de atención y demuestra que los personajes clásicos siguen teniendo un fuerte poder de atracción.
El icónico beagle creado por Charles M. Schulz regresa como protagonista en 7-Eleven, donde la cadena de tiendas de conveniencia apostó por la nostalgia para conectar con el público millennial a través de una nueva colección de artículos coleccionables.
A pesar del paso del tiempo, Snoopy continúa ocupando un lugar especial en la memoria colectiva, especialmente entre quienes crecieron con las historietas y series animadas de Peanuts. Hoy, esa conexión emocional se reactiva al encontrar al personaje en un espacio cotidiano como una tienda de conveniencia.
La estrategia de 7-Eleven se materializó con el lanzamiento de cuatro squishies coleccionables de Snoopy.
Se trata de piezas suaves, coloridas y visualmente llamativas que rápidamente se convirtieron en objetos de deseo para los fanáticos del personaje.
Más allá de su valor como producto, estos coleccionables apelan a la memoria emocional, uno de los factores más influyentes en el consumo actual. Para muchos millennials, adquirirlos no es una compra impulsiva, sino una experiencia cargada de recuerdos, pertenencia cultural y significado personal.
En redes sociales, numerosos usuarios han compartido videos y publicaciones mostrando sus visitas a distintas sucursales de 7-Eleven con el objetivo de completar la colección. Muchos destacan cómo Snoopy forma parte de su infancia y cómo reencontrarlo genera una sensación reconfortante e inesperada.
Este tipo de coleccionables convierte la compra en una dinámica de búsqueda, donde el objetivo no es solo adquirir un artículo, sino completar la serie.
Esta mecánica incrementa la frecuencia de visita a tienda y fortalece el vínculo entre la marca y el consumidor.
El caso de Snoopy resulta especialmente efectivo por tratarse de un personaje atemporal, capaz de conectar con distintas generaciones.
Para 7-Eleven, la colección demuestra que las estrategias basadas en la memoria emocional siguen siendo altamente relevantes en el retail actual.
El lanzamiento también refleja una tendencia más amplia en la industria: las marcas ya no solo venden productos, sino experiencias con valor cultural. Un ejemplo similar es Walmart, que actualmente apuesta por Hello Kitty con nuevos artículos coleccionables.
De acuerdo con Brand Finance, el mercado global de licencias de personajes y entretenimiento alcanza un valor de 320 mil millones de dólares, con crecimiento constante en categorías como alimentos, moda y estilo de vida.
Este auge responde a que los consumidores buscan algo más que un objeto físico: quieren la conexión emocional que representa.
En ese contexto, Snoopy y Peanuts confirman que un personaje con arraigo cultural puede traducirse en ventas, fidelización y nuevas oportunidades para las marcas.
Con información de Merca 2.0
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