La alianza entre la empresa estadounidense Brown-Forman y la destilería Casa Herradura en 2007 marcó un antes y un después en la industria tequilera de México. Para el destilado mexicano, significó la continuidad de un legado ancestral en su elaboración, mientras que para la compañía representó una oportunidad de llevarlo a más paladares, tanto dentro como fuera del país.
Desde entonces, México se mantiene como uno de los mercados más importantes para la compañía al ser la sede de la producción de tequilas emblemáticos de su portafolio.
A diferencia de otras compañías, Brown-Forman ha respetado el proceso artesanal de elaboración que los trabajadores de Casa Herradura llevan a cabo en el municipio de Amatitán desde 1870. La producción no es sencilla, pero el resultado es inigualable.
Brown-Former resalta labor artesanal
Para empezar, la clave del tequila es el agave tequilana Weber, variedad azul. Esta especie se cultiva a mano por productores especializados y solo se cosecha cuando alcanza su punto óptimo de maduración. De esta manera, las piñas de agave se cuecen lentamente en hornos tradicionales de mampostería.
Posteriormente, el personal realiza un proceso de fermentación 100% natural de tres días, durante el cual la levadura y el mosto actúan poco a poco antes de la destilación para darle un sabor único. El resultado es un tequila con denominación de origen que ha permitido a Brown-Forman respetar este método que se ha mantenido durante generaciones.
Sin embargo, todo este proceso no sería posible sin el entorno natural que rodea a la productora. Actualmente, más de 15 especies de árboles frutales y cítricos crecen en Casa Herradura, lo que favorece de manera natural las diferentes cepas de levadura que contribuyen al perfil de sabor característico de Tequila Herradura.
La apuesta de Brown-Forman por Casa Herradura no es casualidad; su vasta experiencia en el sector tequilero ha dado lugar a un sinfín de bebidas inolvidables, como el primer Tequila Reposado comercial del mundo, creado en 1974.
En este sentido, Casa Herradura y Brown-Forman siguen escribiendo una historia sobre la importancia de conservar el origen y los procesos de esta bebida sin comprometer su calidad, pero con avances hacia el futuro.