La película Suspiria dejó una huella profunda en Dakota Johnson mucho antes de llegar al público. La actriz estadounidense confesó que la intensidad emocional del rodaje la llevó a acudir a terapia para procesar la experiencia y desprenderse del ambiente oscuro que envolvió la producción. Sus declaraciones volvieron a despertar el interés por una de las cintas de terror más ambiciosas de los últimos años.
Aunque millones de espectadores la identifican por Cincuenta sombras de Grey o, más recientemente, por Madame Web, Johnson considera que Suspiria representó uno de los mayores desafíos de su carrera. La película, dirigida por Luca Guadagnino y estrenada en 2018, exigió un fuerte compromiso físico y emocional durante varios meses de trabajo en Italia.
Película Suspiria llevó a Dakota Johnson al límite
Durante la promoción de la cinta, Dakota Johnson afirmó que el proyecto «la afectó tanto» que decidió acudir a terapia. Más tarde aclaró que no sufrió un trauma psicológico, sino que acostumbra involucrarse profundamente con los personajes y necesitaba una forma saludable de dejar atrás la carga emocional del rodaje.
Además, la filmación se realizó en parte dentro del antiguo Grand Hotel Campo dei Fiori, en el norte de Italia, un edificio abandonado con temperaturas bajas y condiciones poco cómodas. La actriz también enfrentó una lesión en la espalda, espasmos musculares y largas jornadas de entrenamiento de danza, ya que debía interpretar a una bailarina profesional.
La historia sigue a Susie Bannion, una joven estadounidense que llega al Berlín de 1977 para ingresar a una prestigiosa academia de danza. Pronto descubre que la institución esconde un aquelarre de brujas y que cada coreografía forma parte de un inquietante ritual.