El desfile de alta costura de Valentino primavera-verano 2026 no fue solo una presentación de moda, sino una experiencia sensorial cargada de memoria, simbolismo y dramatismo. Se trató del primer desfile de la maison tras la muerte de su fundador, Valentino Garavani, y desde el primer momento quedó claro que sería un tributo a su legado.
La voz del propio Garavani, fallecido el 19 de enero, abrió el espectáculo con un fragmento del documental Valentino: The Last Emperor, dirigido por Matt Tyrnauer. Poco antes de iniciar la pasarela, Alessandro Michele, actual director creativo, dedicó unas palabras al diseñador, a quien describió como una figura mítica y una referencia permanente dentro de la moda. El primer look, como no podía ser de otra manera, apareció en rojo Valentino, marcando el tono emocional del desfile titulado Specula Mundi.
El desfile de alta costura de Valentino visto desde el pasado
Una de las decisiones más llamativas de la temporada no estuvo en las prendas, sino en la forma de observarlas. El público contempló el desfile a través de un Kaiserpanorama, un dispositivo óptico de finales del siglo XIX que anticipó el cine. Se trata de una estructura circular con visores individuales que obligan a mirar con atención y sin prisas.
Este gesto reforzó la intención de Michele de generar un diálogo entre épocas. La música acompañó esa idea, alternando piezas clásicas con sonidos de tecno, creando un ambiente donde pasado y futuro convivían constantemente.
Hollywood, literatura y exceso como lenguaje visual
La colección se movió entre el color block y el exceso absoluto, con referencias culturales muy claras. Hubo guiños al mundo literario, como un look que evocaba al Orlando de Virginia Woolf, imaginario que Michele ya había explorado anteriormente en un diseño para Vogue World Hollywood.
Las modelos desfilaron como auténticas divas, convertidas en iconos casi sagrados. Plumas, tocados dentados que recordaban aureolas y siluetas teatrales remitieron al glamour del Hollywood clásico, incluyendo un homenaje directo a Katharine Hepburn en Corazones rotos (1935).
También hubo espacio para referencias inesperadas, como el patinaje artístico reinterpretado desde la alta costura, diseños de inspiración arquitectónica, terciopelo abundante y cuellos y lazos en formato maxi que reforzaron la dramatización de cada look.
Desde la firma explicaron que Specula Mundi no busca reproducir la realidad tal como es, sino cuestionar aquello que la hace posible. Así, la colección confirma que la moda, al igual que el cine, el teatro o la literatura, forma parte activa del diálogo cultural y social contemporáneo.