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La generación Z enfrenta un panorama económico cada vez más complejo en España.
Según datos recientes, uno de cada diez jóvenes vive en hogares que no logran cubrir necesidades básicas, una situación que no solo refleja desigualdad social, sino que también amenaza el consumo interno del país.
El fenómeno afecta principalmente a personas de entre 16 y 29 años, quienes llegan al mercado laboral con salarios bajos y precios de vivienda elevados, lo que dificulta ahorrar, independizarse o planificar gastos importantes.
La carencia material severa alcanza el 10,2% en hogares con jóvenes, el nivel más alto entre todos los grupos de edad y muy por encima del 4% registrado en mayores de 65 años. La media nacional se sitúa en 8,3%.
De acuerdo con el informe de Funcas, basado en la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, esta situación implica que muchos jóvenes no pueden afrontar gastos imprevistos, mantener la vivienda a temperatura adecuada o acceder a bienes básicos.
El estudio advierte que esta precariedad no solo es social: también introduce una grieta en el relevo generacional del consumo.
Los menores de 30 años recortan primero en ocio, tecnología o moda y posponen decisiones como comprar coche o emanciparse, lo que ralentiza sectores económicos que dependen del gasto joven.
La explicación se encuentra en una combinación de factores: empleo de baja remuneración, vivienda encarecida y el impacto de dos crisis recientes, la pandemia de covid-19 y la inflación derivada de la guerra en Ucrania.
El salario medio de los menores de 25 años ronda los 1.372 euros mensuales, lejos del promedio general de más de 2.300 euros.
Aunque la estabilidad laboral ha mejorado con un aumento de contratos indefinidos, las condiciones económicas apenas han cambiado.
A ello se suma el peso de la vivienda, que absorbe gran parte del ingreso juvenil y deja poco margen para el consumo discrecional, el que realmente impulsa la economía cotidiana.
El resultado es una paradoja: hay más jóvenes trabajando que hace años, pero muchos siguen sin poder cubrir con holgura sus gastos básicos, consolidando una brecha generacional que, según los analistas, podría tener efectos duraderos en la economía de España.
Con información de El Español.
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