Los túneles de la Gran Pirámide de Cholula volverán a recibir visitantes después de permanecer cerrados durante seis años. Este recorrido subterráneo, uno de los más sorprendentes del país, permite caminar literalmente por el interior de la pirámide más grande del mundo en volumen, ubicada en el estado de Puebla, a unas dos horas de la Ciudad de México.
El anuncio fue confirmado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que informó que la reapertura podría realizarse durante marzo de este año. Los túneles permanecían cerrados desde el inicio de la pandemia en 2020, pero ahora, tras trabajos de mantenimiento y conservación, el sitio se prepara para recibir nuevamente a turistas y curiosos.
Este sistema de pasadizos subterráneos supera los 800 metros de longitud y ofrece una experiencia única: recorrer el interior de una construcción que ha evolucionado durante siglos.
La historia detrás de la pirámide más grande del mundo
La Gran Pirámide de Cholula es considerada la pirámide más grande del mundo por su volumen. Aunque la famosa pirámide de Giza, en Egipto, es más alta, la estructura mexicana mide aproximadamente 450 por 450 metros, lo que la hace incluso cuatro veces más grande.
Su construcción comenzó alrededor del año 300 a.C. y se extendió hasta el 900 d.C. A lo largo de ese tiempo, distintas culturas construyeron nuevas capas sobre las anteriores, formando lo que hoy se conoce como una pirámide compuesta por siete estructuras superpuestas.
Con el paso de los siglos, la pirámide quedó cubierta por tierra y vegetación hasta parecer un cerro natural. Cuando los españoles llegaron en 1519, ya tenía ese aspecto. De hecho, los pueblos originarios la llamaban Tlachihualtépetl, que significa “cerro hecho a mano”.
En la cima se construyó en 1594 el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, creando una de las postales más icónicas de México: una iglesia colonial con cúpulas amarillas sobre una pirámide prehispánica, con el volcán Popocatépetl al fondo.
Los túneles de la Gran Pirámide de Cholula: un viaje por su interior
Los túneles de la Gran Pirámide de Cholula comenzaron a excavarse en la década de 1930, cuando arqueólogos buscaban estudiar el interior del monumento sin afectar la iglesia que se encuentra en la cima.
El resultado fue una extensa red de pasadizos que hoy permite entender cómo la pirámide fue creciendo capa tras capa.
Al ingresar al recorrido, los visitantes notan de inmediato el cambio de ambiente: mientras afuera puede hacer calor, dentro la temperatura es fresca y húmeda. Los pasillos son estrechos (aproximadamente de 1.20 metros de ancho) y los techos son bajos, lo que hace que la experiencia sea intensa, especialmente para quienes sufren de claustrofobia.
Durante el recorrido se pueden observar muros hechos de adobe y paja que han resistido el paso del tiempo, algunos incluso conservan las huellas de los dedos de quienes los moldearon hace siglos. También hay estructuras arquitectónicas como taludes, tableros decorados y antiguos sistemas de drenaje que demuestran la ingeniería de las civilizaciones que construyeron el sitio.
Nuevas sorpresas
Uno de los hallazgos más impresionantes es el Mural de los Bebedores, una pintura de unos 60 metros de largo donde aparecen personajes participando en lo que parece ser un festín mientras consumen pulque.
Esta obra es considerada una de las representaciones pictóricas más importantes de Mesoamérica.
Con la próxima reapertura, el recorrido contará con nuevas mejoras como iluminación renovada, códigos QR con información histórica y maquetas virtuales.
Además, se implementará un sistema de acceso con horarios definidos y grupos reducidos para proteger el sitio.
Todo apunta a que la reapertura ocurrirá en los primeros días de marzo, posiblemente cerca del Equinoccio de Primavera, una de las temporadas más importantes para Cholula. Si se confirma, pronto volverá la oportunidad de caminar por las entrañas de la pirámide y descubrir su historia desde dentro.
Con información de Food & Pleasure.