En un discreto callejón del distrito de Ginza, en Tokio, existe una librería que rompe todas las reglas del mercado editorial. No tiene estantes repletos ni mesas de novedades. Solo vende un libro. Y aun así, funciona desde hace diez años.
Se llama Morioka Shoten y fue inaugurada en mayo de 2015 por Yoshiyuki Morioka. Su propuesta es tan radical como simple: mientras la industria editorial japonesa lanza alrededor de 80 mil títulos nuevos cada año, este espacio apuesta por uno solo… y lo cambia cada semana.
Morioka Shoten: una habitación, un libro
El concepto es literal. Cada título permanece en exhibición durante seis días, de martes a domingo. Durante ese tiempo, la librería vende múltiples ejemplares de la misma obra y transforma el espacio en una pequeña galería con instalaciones, objetos o fotografías relacionadas con el libro seleccionado.
El interior es minimalista: paredes de hormigón, un mueble que funciona como mostrador y apenas algunos objetos. Todo está pensado para que la atención se concentre en una sola historia. No es una performance artística, sino un modelo de negocio real que ha demostrado ser viable.
La ubicación también suma significado. Morioka Shoten se encuentra en el Edificio Suzuki, una construcción de 1929 protegida como patrimonio histórico. Entre los años treinta y el final de la Segunda Guerra Mundial, el lugar albergó oficinas editoriales clave para el desarrollo de la industria editorial moderna japonesa.
Un modelo opuesto a la era digital
La apertura de la librería coincidió con un momento crítico para el mundo del libro. Desde la llegada de Amazon en 1995, miles de librerías físicas habían cerrado. En Estados Unidos, por ejemplo, el número de librerías independientes cayó un 76% entre 1994 y 2009.
Frente a la oferta infinita y los algoritmos de recomendación, Morioka Shoten propuso lo contrario: escasez deliberada, concentración y tiempo. La idea nace de la filosofía japonesa issatsu, isshitsu, que significa “una habitación, un libro”.
Antes de abrir este espacio, Yoshiyuki Morioka trabajó durante años en librerías de segunda mano en el barrio de Kanda y luego gestionó su propia tienda independiente. Ahí descubrió que las ventas se disparaban cuando el foco estaba en un solo autor o título. La pregunta fue inevitable: ¿por qué no hacerlo siempre así?
Calidad sobre cantidad
Desde su apertura, Morioka Shoten ha vendido más de 2 mil libros, rotando semanalmente un catálogo que ha incluido cómics de Tove Jansson, fotografías botánicas de Karl Blossfeldt, novelas de Mimei Ogawa y cuentos de Hans Christian Andersen, entre muchos otros géneros.
El éxito del proyecto se inscribe en un fenómeno más amplio: el resurgimiento de las librerías independientes. En los últimos años, estos espacios han vuelto a crecer gracias a su papel como curadores culturales y puntos de encuentro comunitarios.
En una época donde la abundancia puede paralizar la elección, la propuesta de Morioka Shoten demuestra que limitar no siempre es perder. A veces, elegir un solo libro es la mejor manera de volver a disfrutar la lectura.
Con información de Xataka.