Durante años, el ramen fue sinónimo de comida accesible en Japón: un plato humilde, rápido y económico para estudiantes y trabajadores. Sin embargo, ese modelo está comenzando a resquebrajarse.
El país atraviesa un récord histórico de cierres de locales de ramen, en gran parte por la dificultad de superar la llamada barrera de los 1.000 yenes.
Mantener precios bajos, en un contexto de inflación y aumento de costos, se ha convertido en un reto casi imposible para miles de pequeños restaurantes.
La barrera de los 1.000 yenes pone en jaque al ramen
El ramen siempre se ha entendido como un plato que no debía superar los 1.000 yenes, unos 6 euros al cambio.
Esa percepción cultural ha limitado la capacidad de los negocios para ajustar precios, incluso cuando los costos de operación se dispararon.
Según una investigación de Teikoku Databank, 72 locales de ramen cerraron durante 2024, la cifra más alta registrada hasta ahora.
Aunque en Japón existen más de 21.000 restaurantes especializados, el dato marca un récord y representa un aumento del 30% respecto al año anterior.
Además, cerca del 30% de los locales que siguen abiertos lo hacen con una situación financiera frágil.
Factores como la inflación, el encarecimiento de importaciones por la caída del yen, el aumento del precio de la energía y el impacto de la guerra en Ucrania han elevado los costos de mano de obra y suministros hasta en un 10%.
Ante este escenario, muchos restaurantes solo ven dos opciones: romper con la barrera de los 1.000 yenes o cerrar definitivamente.
Dos modelos opuestos: el ramen en Japón y las hamburguesas en España
Mientras Japón lucha por mantener el ramen como un plato popular y barato, en España ocurre justo lo contrario con las hamburguesas. Gracias al impulso de redes sociales, microinfluencers y campañas virales, el sector burger ha crecido de forma acelerada, tanto en ventas como en precios.
Entre 2022 y 2023, el negocio de las hamburguesas aumentó más del 20%, alcanzando un valor de 4.680 millones de euros y representando ya el 60% de la comida rápida en España. Aunque los precios han subido con hamburguesas que superan los 15 euros, el público ha aceptado esta transformación hacia un producto más “premium”.
El contraste es claro: mientras el ramen japonés sufre por no poder subir precios, las hamburguesas en España han convertido ese aumento en parte de su éxito. Dos realidades opuestas que muestran cómo la percepción cultural del valor de un plato puede marcar el destino de toda una industria gastronómica.
Con información de 3D Juegos.