imagen tomada de vietnam.vn
Cada invierno, en el noreste de China, ocurre algo extraordinario: una ciudad completa parece surgir del hielo. Se trata del Festival de esculturas de hielo y nieve de Harbin, considerado el espectáculo de hielo más grande del mundo y uno de los eventos invernales más impactantes del planeta.
Aunque hoy atrae a millones de visitantes, su historia comenzó de forma sencilla.
En 1963, los habitantes de Harbin celebraban el invierno con un modesto espectáculo de linternas de hielo.
Décadas después, esa tradición local creció hasta inaugurarse oficialmente como festival en 1985, con la magnitud que hoy lo caracteriza.
Ubicada en una región azotada por vientos siberianos y temperaturas extremas, Harbin decidió convertir el frío en su mayor aliado.
Cada año, miles de trabajadores extraen enormes bloques del río Songhua congelado para construir castillos, toboganes y réplicas de monumentos famosos. Al caer la noche, luces LED instaladas dentro de las estructuras iluminan el hielo y crean un paisaje multicolor que parece sacado de un cuento.
El festival se organiza en distintas zonas temáticas, siendo “El Mundo de Hielo y Nieve” la más emblemática.
Ahí, algunas esculturas alcanzan hasta 40 metros de altura, equivalentes a un edificio de 13 pisos.
Para lograr ese nivel de detalle, los artistas utilizan sierras eléctricas, láseres y cinceles, combinando arte tradicional con tecnología moderna.
La popularidad del Festival de esculturas de hielo y nieve de Harbin es enorme.
Cada edición recibe a más de 10 millones de personas que recorren el parque a temperaturas que pueden descender hasta los -35 °C.
El frío extremo forma parte de la experiencia, junto con actividades como patinaje sobre hielo e incluso bodas masivas celebradas en este entorno congelado.
El festival inicia oficialmente cada 5 de enero, aunque algunas actividades comienzan antes.
Para su construcción se utilizan más de 200 mil metros cúbicos de hielo y nieve, en una superficie que supera los 600 mil metros cuadrados. Su duración depende del clima, pero generalmente se mantiene hasta finales de febrero.
Más allá de sus récords y dimensiones, el impacto del festival es cultural y global. Ha posicionado a Harbin como un destino turístico internacional y reúne a artistas de todo el mundo en competencias de escultura que enriquecen el intercambio creativo. Aunque las obras se derriten con la llegada de la primavera, el festival renace cada invierno, demostrando cómo la creatividad humana puede transformar un clima extremo en una experiencia única
Con información de Billiken.
Víctor González Herrera, presidente de la Fundación del Dr. Simi, participó en la entrega de…
Las comunidades del sur de Afganistán atraviesan una situación marcada por la desnutrición, la pobreza,…
La poesía convertirá a Ciudad de México en un punto de encuentro para las lenguas…
Al Pacino sumará un nuevo reconocimiento a una trayectoria que supera seis décadas en cine,…
Halloween podría traer una sorpresa para los seguidores del terror, aunque todavía conviene mantener la…
Morelia vuelve a convertirse en uno de los grandes puntos de encuentro para el cine…