La búsqueda de una persona desaparecida no debería depender de cuánto ruido logre hacer su familia. En Colombia, la Alerta Rosa busca movilizar instituciones y comunidades para localizar a mujeres, niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Sin embargo, su puesta en marcha enfrenta dificultades que mantienen abierta la distancia entre el diseño institucional y la respuesta efectiva.
El reportaje de EL PAÍS publicado el 22 de septiembre describe obstáculos tecnológicos, financieros y de coordinación. La infraestructura pendiente impide desplegar plenamente las notificaciones celulares previstas, capaces de llegar sin datos móviles. Mientras tanto, las autoridades recurren a redes sociales y WhatsApp, con un alcance más limitado.
Alerta Rosa y participación comunitaria
La Defensoría del Pueblo presentó el mecanismo el 29 de abril de 2026 como una herramienta de difusión inmediata por múltiples canales. Además, explicó que complementa el Mecanismo de Búsqueda Urgente, que aporta instrumentos judiciales. La Alerta Rosa incorpora movilización social, tecnología y atención a los riesgos particulares de cada población.
Asimismo, el Ministerio de Justicia contempla grupos locales con participación institucional y comunitaria para reforzar la búsqueda. El protocolo incluye enfoques de género, edad y pertenencia étnica, que reconocen las distintas necesidades de las personas desaparecidas.
La Defensoría insiste en que nadie debe esperar 24 ni 72 horas para reportar una desaparición, incluso cuando falten datos. Las familias pueden acudir a entidades como la Fiscalía, la Policía, las comisarías de familia o la propia Defensoría. Ante un riesgo inminente, la institución señala la línea 123.
No te pierdas: Estudiantes no podrán participar en competencia científica