Hablar, escuchar y acompañar puede convertirse en una forma de protección. En la Montaña de Guerrero, mujeres organizadas trabajan para prevenir la violencia sexual contra niñas y adolescentes, además de crear espacios donde puedan conocer sus derechos y pedir ayuda sin miedo.
Valentina y Yuridia participan desde diferentes organizaciones en municipios como Tlapa y Ometepec. Sus experiencias forman parte de un episodio de Periodismo de lo Posible, realizado en colaboración con el Colectivo Colibrí y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social.
Mujeres de Guerrero crean redes de protección
Las iniciativas comunitarias incluyen actividades educativas dirigidas a la infancia. Estos espacios permiten hablar del cuerpo, promover relaciones igualitarias y enseñar a niñas y niños a reconocer situaciones que pueden ponerlos en riesgo.
También existe acompañamiento para madres que atraviesan procesos de denuncia después de conocer una agresión contra sus hijas. La historia de Nei muestra algunas dificultades que pueden aparecer al buscar justicia y protección.
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Escuchar a las niñas ayuda a prevenir la violencia
Las participantes advierten que el silencio familiar puede dificultar la denuncia cuando el responsable pertenece al círculo cercano. Por ello, consideran fundamental escuchar a las niñas y evitar responsabilizarlas por situaciones de violencia.
Además, mujeres indígenas, afromexicanas y afroindígenas pueden enfrentar obstáculos adicionales. Entre ellos aparecen la falta de intérpretes con perspectiva intercultural, las largas distancias para llegar a instituciones y experiencias de discriminación durante los procesos.
El proyecto también plantea que la prevención comienza desde la infancia. Compartir las tareas domésticas, cuestionar estereotipos y enseñar relaciones basadas en el respeto son acciones que pueden desarrollarse desde hogares, escuelas y comunidades.