La Santa Sede volvió a llevar el debate sobre el desarme nuclear ante las Naciones Unidas. Durante el 81.º periodo de sesiones de la Asamblea General en Nueva York, su representante advirtió que la permanencia de estos arsenales constituye una de las amenazas más graves para la humanidad, especialmente en un escenario internacional marcado por tensiones y conflictos.
El arzobispo Christophe Z. El-Kassis, Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU, señaló que reducir los riesgos es importante, pero no suficiente. Para la delegación vaticana, la respuesta duradera debe ser la eliminación total de las armas nucleares mediante compromisos internacionales concretos y verificables.
Arsenales modernos aumentan la preocupación
El-Kassis alertó sobre la modernización y expansión de los arsenales, además del crecimiento de una retórica que vuelve a colocar las amenazas nucleares dentro del debate internacional. Desde esta perspectiva, depender de la posibilidad de una destrucción catastrófica como instrumento de seguridad mantiene a la población mundial en una situación permanente de vulnerabilidad.
La Santa Sede también recordó que una confrontación nuclear tendría consecuencias humanitarias y ambientales capaces de atravesar fronteras y afectar a generaciones futuras. Por ello, defendió nuevamente el cumplimiento del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares y respaldó el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.
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La inteligencia artificial plantea nuevos desafíos
Otro punto destacado fue la incorporación de inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes a sistemas relacionados con armamento nuclear. La Santa Sede considera que estas herramientas pueden introducir nuevos riesgos en decisiones cuyas consecuencias serían extremadamente graves.
Por esa razón, El-Kassis defendió la necesidad de mantener un control humano efectivo, informado y responsable. El planteamiento coincide con otros llamados recientes del Vaticano para establecer reglas internacionales sobre tecnologías aplicadas a sistemas de armas.
La Santa Sede también pidió avanzar hacia la entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares y conservar las actuales moratorias. Su mensaje ante la ONU sostiene que la inestabilidad internacional no debería utilizarse para justificar una mayor dependencia de las armas nucleares.