La detención del príncipe Andrés dio un giro inesperado este fin de semana cuando un grupo de activistas británicos decidió llevar su imagen nada menos que al Museo del Louvre.
El colectivo Everyone Hates Elon colocó en una de las paredes del museo una fotografía del exduque de York captado por la prensa al subir a un coche tras su arresto.
La intervención duró apenas 15 minutos, pero bastó para llamar la atención de visitantes y medios internacionales.
La imagen incluía el mensaje irónico “Ahora sí suda”, en referencia a la entrevista de 2019 con Emily Maitlis, donde Andrés de York aseguró que no podía sudar por un accidente en la guerra de las Malvinas, una afirmación que contradijo el testimonio de Virginia Giuffre.
Una detención que sacude a la realeza británica
El exduque fue arrestado el día de su cumpleaños número 66 bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público.
Permaneció 11 horas bajo custodia en Norfolk antes de quedar en libertad mientras continúa la investigación.
La detención ocurrió tras la publicación de documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos relacionados con su vínculo con Jeffrey Epstein. Según estos archivos, mantuvo contacto con el financiero incluso después de sus condenas y habría cometido irregularidades durante su etapa como representante especial para Comercio Internacional e Inversión entre 2001 y 2011.
El caso marca un precedente histórico: es la primera detención de un miembro destacado de la realeza británica desde el arresto del rey Carlos I en 1647.
Reacciones y posibles consecuencias tras la detención del príncipe Andrés
El rey Carlos III expresó preocupación por lo ocurrido y aseguró que la familia real respeta el proceso legal.
Mientras tanto, autoridades británicas continúan registrando propiedades y recopilando pruebas.
El impacto político también podría ser relevante. Medios locales señalan que el gobierno del primer ministro Sir Keir Starmer analiza posibles reformas legales que permitirían excluir al exduque de la línea de sucesión al trono.
Lo que comenzó como un arresto ya se convirtió en un escándalo internacional, y la aparición de su imagen en uno de los museos más visitados del mundo demuestra que el caso seguirá generando repercusiones dentro y fuera del Reino Unido.
Con información de Infobae.