Plato de pozole rojo jalisciense con rábanos y lechuga, servido en mesa festiva durante celebraciones patrias en septiembre
Pozole rojo jalisciense, tradición que une mesas en septiembre

Pozole rojo jalisciense, tradición que une mesas en septiembre

El sabor de un buen pozole rojo no solo alimenta, también reúne. En las fiestas patrias se convierte en el centro de la celebración familiar y social.

Este platillo, característico del occidente del país, se prepara con maíz cacahuazintle nixtamalizado que, tras largas horas de cocción, alcanza la suavidad perfecta. La carne de cerdo aporta profundidad y, junto con los chiles guajillo y ancho, define el tono rojizo que distingue a la receta jalisciense.

Para complementar su carácter, se añaden condimentos como ajo, orégano y laurel, creando un caldo robusto y equilibrado. El plato se sirve acompañado de rábanos, lechuga, cebolla y orégano seco, con tostadas y crema como guarniciones frecuentes.

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Un clásico de identidad colectiva

El pozole rojo al estilo Jalisco ha trascendido lo culinario. Funciona como un símbolo cultural que refuerza la pertenencia, uniendo generaciones alrededor de la mesa. La preparación comunitaria, desde deshebrar la carne hasta picar los rábanos, refleja la importancia del trabajo en conjunto.

Del mismo modo, la versatilidad de la receta ha permitido adaptaciones en distintas regiones, donde se sustituyen carnes o se incorporan variantes vegetarianas. Esto amplía su alcance sin perder la esencia de un plato de celebración.

Presencia vigente en la gastronomía

El impacto económico de este platillo no es menor. Tan solo en agosto de 2025, la industria restaurantera reportó un aumento de 28 % en ventas durante las celebraciones patrias, con el pozole como uno de los menús más solicitados.

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