Un descubrimiento arqueológico en Panamá está ayudando a reconstruir la historia de las antiguas sociedades del istmo.
Se trata de una tumba prehispánica en Panamá con más de mil años de antigüedad.
Fu encontrada en el sitio arqueológico El Caño, a unos 200 kilómetros al suroeste de Ciudad de Panamá.
El entierro contenía restos humanos, piezas de oro y cerámica decorada, elementos que, según los investigadores, indican que la persona sepultada tenía un alto rango social dentro de su comunidad.
La arqueóloga Julia Mayo, quien dirige las excavaciones en la zona desde hace dos décadas, explicó que la tumba fue construida entre los años 800 y 1000 d.C. El individuo principal fue enterrado con brazaletes, orejeras y pectorales de oro ornamentados con figuras de murciélagos y cocodrilos, símbolos asociados al poder y la autoridad en la cosmovisión prehispánica.
Tumba prehispánica en Panamá revela un centro funerario de élite
Las investigaciones han confirmado que El Caño funcionó durante aproximadamente dos siglos como un espacio funerario reservado para personas de relevancia social.
Hasta ahora se han identificado al menos diez tumbas con características similares, lo que sugiere la existencia de una élite local consolidada.
La repetición de ajuares con oro y cerámica decorada indica la presencia de rituales complejos y una clara transmisión de símbolos de prestigio y poder. La calidad de los objetos recuperados, así como su iconografía, permite rastrear redes de intercambio cultural y político entre distintas comunidades del centro de Panamá.
Rituales, poder y jerarquías sociales
El Ministerio de Cultura de Panamá calificó el hallazgo como de gran relevancia para comprender la organización social y política de las culturas prehispánicas del istmo. Especialistas señalan que estos entierros muestran una concepción de la muerte como una transición en la que el estatus del individuo se mantenía tras su fallecimiento, algo reflejado en la riqueza y el simbolismo de los objetos depositados en la tumba.
El estudio de estas piezas y de las estructuras funerarias permite reconstruir dinámicas sociales, económicas y religiosas de las poblaciones que habitaron la región hace más de un milenio. Para los investigadores, la conservación de este patrimonio y el trabajo interdisciplinario que continúa en El Caño son claves para entender la formación de élites y la evolución de las sociedades prehispánicas en Centroamérica.
Este descubrimiento es una muestra de más de todo lo que nos falta saber sobre antiguas culturas.
Nuestro paso por la muerte seguirá siendo fuente de rituales y creencias.
Con información de Infobae.