No solo hombres: las mujeres que también escribieron la historia de Egipto
No solo hombres: las mujeres que también escribieron la historia de Egipto

No solo hombres: las mujeres que también escribieron la historia de Egipto

Egipto guarda muchas historias que apenas ahora comienzan a contarse completas. Una de ellas es la de las mujeres que no solo vivieron en esta civilización, sino que también la administraron, escribieron y sostuvieron desde dentro.

Durante siglos, la imagen del escriba en el Antiguo Egipto ha sido masculina. Sin embargo, nuevas investigaciones y evidencias arqueológicas demuestran que las mujeres también accedieron a la educación y ocuparon roles clave dentro del Estado.

Egipto y el papel oculto de las mujeres escribas

Los escribas eran esenciales en Egipto. Su trabajo incluía registrar impuestos, supervisar cosechas, redactar documentos legales y copiar textos sagrados. Para ello, necesitaban una formación avanzada y habilidades de lectura y escritura.

Aunque la alfabetización general era baja, entre las élites sí existía acceso a la educación para las mujeres. Un caso emblemático es el de la princesa Neferure, hija de la faraona Hatshepsut, cuya formación estuvo a cargo de uno de los hombres más poderosos de su tiempo.

Además, muchas mujeres gestionaban propiedades, redactaban correspondencia y llevaban la contabilidad de sus bienes, especialmente cuando sus esposos estaban fuera.

Poder, autonomía y cargos femeninos

Las evidencias muestran que las mujeres no solo participaban, sino que también ocupaban posiciones importantes.

Existen registros de mujeres con títulos como “Jefa de Médicos” o “Jefa de los Archivos”, funciones que requerían conocimientos técnicos y administrativos.

Incluso se han encontrado tumbas de mujeres escribas con sus herramientas de trabajo, lo que confirma su estatus.

Durante mucho tiempo, la historia minimizó estos roles. Investigadores del siglo XIX interpretaron estos cargos como simbólicos, reflejando más su propia visión que la realidad egipcia.

Sin embargo, las mujeres en Egipto gozaban de una autonomía poco común: podían heredar, comprar tierras y participar en procesos legales.

Y quizá el símbolo más claro está en su cultura: Seshat, la diosa de la escritura, representaba el conocimiento y la inteligencia.

Una prueba de que, en Egipto, escribir también fue cosa de mujeres.

Con información de National Geographic.

Entradas Relacionadas