El aroma del cacao tostado y el sonido de la molienda sobre piedra forman parte de una tradición que continúa presente en México. El chocolate de metate conserva una manera artesanal de transformar el cacao mediante técnicas transmitidas entre generaciones.
Su elaboración comienza con granos de cacao tostados que se colocan sobre el metate, una superficie tradicional de piedra. El movimiento constante permite triturarlos y liberar gradualmente su grasa natural. El resultado es una pasta aromática que posteriormente puede combinarse con otros ingredientes.
Chocolate de metate conserva su preparación artesanal
Durante la molienda, el calor generado por la fricción ayuda a liberar la manteca de cacao y facilita la formación de una pasta. Dependiendo de la región y la receta familiar, pueden incorporarse azúcar, canela, almendras u otros ingredientes.
Esta preparación mantiene especial presencia en estados como Oaxaca, Tabasco, Chiapas y Michoacán. En Oaxaca, por ejemplo, el chocolate de mesa continúa formando parte de celebraciones familiares y acontecimientos importantes.
El cacao también sostiene una actividad productiva
Más allá de su importancia cultural, el cacao representa una actividad económica para comunidades productoras. México registró una producción de 28 mil 447.6 toneladas durante 2024, con Tabasco y Chiapas como los principales productores nacionales.
Además, la elaboración artesanal genera oportunidades para pequeños negocios que transforman el cacao en chocolate, bebidas y otros productos con identidad regional. Esta combinación entre tradición y actividad comercial permite que conocimientos culinarios antiguos encuentren espacio dentro del mercado contemporáneo.
El chocolate de metate también se distingue de muchos productos industriales por su proceso. Sin embargo, su carácter artesanal no determina automáticamente su perfil nutricional. La cantidad de cacao, azúcar y otros ingredientes puede cambiar considerablemente entre preparaciones.