Cotidiano

¿Por qué algunos recuerdan sus sueños y otros no? El cerebro tiene la respuesta

Soñar es una experiencia tan antigua como la humanidad misma. Desde relatos bíblicos hasta el arte surrealista, los sueños han sido fuente de curiosidad, misterio e interpretación.

Sin embargo, no todas las personas los recuerdan. Para muchos, las imágenes se desvanecen apenas abren los ojos, como si nunca hubieran existido. La explicación, lejos de ser mágica, está en el cerebro.

La ciencia ha descubierto que el sueño se organiza en ciclos de entre 90 y 100 minutos, divididos en varias fases.

La más importante para los sueños intensos es la fase REM, caracterizada por los movimientos oculares rápidos.

Es aquí donde aparecen las historias más vívidas y emocionales. Al ser la última y más larga etapa del ciclo, despertarse de forma brusca suele dejar solo fragmentos del sueño en la memoria.

Aunque pasamos cerca de un tercio de nuestra vida durmiendo, recordamos muy poco de lo que soñamos.

La razón no depende solo de cómo dormimos, sino de qué hace el cerebro con esa información.

El hipocampo, el guardián de los recuerdos oníricos

El hipocampo, una región cerebral relacionada con la memoria y las emociones, funciona como un filtro. Un estudio publicado en 2011 por la revista Neuron reveló que esta zona decide qué sueños se conservan y cuáles se eliminan.

Durante el paso de la vigilia al sueño, el hipocampo es de las últimas áreas en “apagarse”.

En un pequeño grupo de personas, esta región permanece activa por más tiempo, lo que les permite recordar con mayor claridad lo que soñaron. En cambio, alrededor del 90% de la población desconecta el hipocampo siguiendo el patrón habitual del cerebro, provocando que los sueños se borren rápidamente, salvo en casos muy específicos.

Solo se quedan los sueños que importan

Mientras dormimos, el hipocampo también se encarga de ordenar recuerdos del día y guardar únicamente lo que considera relevante para la memoria a largo plazo.

Otro estudio, publicado en Neuropsychopharmacology, observó que quienes recuerdan más sus sueños presentan mayor actividad en la unión temporoparietal, una región asociada al procesamiento de información.

Esto refuerza una idea clave: el cerebro solo conserva los sueños que tienen una fuerte carga emocional.

Si no representan algo significativo, simplemente los descarta. Así, los sueños que recordamos al despertar suelen ser aquellos que, de alguna forma, nos importan.

Con información de Infobae. 

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