El diseño de las estrategias de bancarización en el país comenzó a descentralizarse de las salas de juntas corporativas para encontrar eco en las aulas. La clausura del Primer Certamen Universitario de Inclusión Financiera, organizado por Banco Azteca en la Universidad de la Libertad, evidenció cómo la academia busca romper la inercia de un sector que exige una evolución tecnológica urgente y una mayor apertura hacia los sectores tradicionalmente desatendidos.
Durante la premiación, los directivos de la institución enfatizaron la necesidad de integrar las perspectivas de jóvenes que desafíen los modelos establecidos. Francisco Tonatiuh Rodríguez Gómez, director general de Banco Azteca y Azteca Servicios Financieros, fue enfático al señalar que el panorama actual corresponde a perfiles proactivos y disruptivos.
“El destino es de las personas que no se conforman, de los inconformes que reconocen un problema y están dispuestos a aportar su conocimiento para cambiar las cosas”, afirmó ante el auditorio. El directivo también subrayó el compromiso de la entidad con la apertura al debate crítico: “Me siento orgulloso del Banco que represento porque eso queremos: gente que se mueva y diga: esto no está bien”.
Machine learning para rescatar del anonimato crediticio
El núcleo del certamen consistió en la evaluación de ensayos centrados en la educación financiera y en el emprendimiento como motores del desarrollo económico. Un jurado de especialistas de Grupo Salinas y Banco Azteca analizó la viabilidad y el sustento técnico de decenas de proyectos presentados por estudiantes de todo el territorio nacional, en los que la tecnología digital fue la principal herramienta de cambio.
Una de las propuestas más sólidas fue la de Sachkeerat Chhatwal Singh Martínez, alumno de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG). Su proyecto planteó una reingeniería de la evaluación de riesgos para dar visibilidad a los sectores informales.
“Mi propuesta se basó en implementar modelos de machine learning que utilicen datos de sistemas actuales (como CoDi o DiMo) para construir historiales crediticios para emprendedores que hoy son invisibles para la banca tradicional”, detalló el estudiante sobre el alcance de su propuesta.
Los ganadores de la primera edición universitaria
El proceso de selección consideró el impacto social de los ensayos y la factibilidad de su implementación en el mercado mexicano. Tras una deliberación técnica, tres estudiantes obtuvieron el primer lugar general del concurso:
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Héctor Guerra Anlén, de la Universidad Anáhuac.
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Sachkeerat Singh Martínez, de la Universidad Autónoma de Guadalajara.
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Francisco Rodríguez Jiménez, de la Universidad Panamericana.
Como reconocimiento a su rendimiento académico, los tres alumnos obtuvieron el pase a una experiencia internacional en la máxima justa del fútbol mundial durante este verano. El galardón busca fomentar la competitividad y la disciplina entre los futuros tomadores de decisiones del entorno económico del país.
Hacia una alianza entre experiencia y tecnología
Este ejercicio plantea un giro en la forma de abordar los rezagos en materia de inclusión en México, sugiriendo que las soluciones más eficientes surgirán de un esfuerzo coordinado entre las instituciones financieras consolidadas y las nuevas generaciones de nativos digitales.
La postura de los propios participantes reforzó el sentido de responsabilidad social de la iniciativa. Sachkeerat Singh Martínez concluyó que el verdadero cambio radica en la iniciativa individual: “Al final del día, viene de la persona tener esa chispa para ponerse a prueba. Si este certamen es el medio para dejar un impacto positivo en el mundo, pues hay que hacerlo”.
A través de este certamen, la organización financiera consolida la premisa de que la modernización del sistema bancario nacional dependerá del impulso y de la capacidad técnica de los jóvenes que hoy ingresan al ámbito profesional.
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