¿Puede un mural enseñar a cuidar el planeta? La respuesta que propone AJEMEX junto con Eco Urban A.C. está en las paredes de una escuela de Toluca.
A través del programa “Escuelas Comprometidas con el Medio Ambiente”, ambas organizaciones impulsaron la donación de un mural ambiental para la Escuela Secundaria Oficial Núm. 11 “5 de Mayo”.
La idea parte de un principio sencillo: los mensajes ambientales pueden resultar más cercanos cuando forman parte de los espacios que las personas habitan todos los días.
Por ello, la obra busca despertar la curiosidad de los estudiantes y generar conversaciones sobre la relación entre las comunidades y su entorno.
Arte, identidad y sustentabilidad
El mural fue creado por la artista Emeline Marjorie Alé Chaoul, quien desarrolló una propuesta que incorpora la sustentabilidad, los usos y las costumbres como elementos vinculados con la experiencia de la comunidad escolar.
Más que decorar una pared, la intervención pretende convertirla en un recurso para estimular la reflexión.
Entre sus principales aportaciones se encuentran:
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- Acercar conceptos ambientales a las nuevas generaciones mediante una expresión artística.
- Transformar un espacio escolar en un punto de reflexión sobre el cuidado del planeta.
- Relacionar sustentabilidad, arte e identidad dentro de una misma propuesta.
- Promover la participación de la comunidad estudiantil en temas ambientales.
- Fortalecer la educación ambiental desde experiencias cotidianas y visuales.
Cuando aprender también significa observar
Karol Revueltas, Jefa de Marca de Jugos y Néctares de AJEMEX, explicó durante la entrega que desde Pulp se considera que la educación ambiental puede comenzar con acciones capaces de establecer una conexión auténtica con las nuevas generaciones.
En tanto, Ana Cristina Loya, Líder de Sostenibilidad y Asuntos Corporativos de la división mexicana de Grupo AJE, resaltó que apoyar proyectos de este tipo permite expresar de manera concreta el compromiso con la sostenibilidad y sumar esfuerzos con iniciativas que ya generan efectos positivos.
Así, una pared se convierte en algo más que parte de la infraestructura escolar: puede funcionar como una invitación permanente a mirar el entorno con otros ojos.
La experiencia también demuestra que la educación ambiental no necesariamente tiene que limitarse al aula.
El arte puede convertirse en una herramienta para comunicar, despertar preguntas y motivar a los jóvenes a involucrarse en la protección del medio ambiente.