El cierre del Kennedy Center ya es un hecho.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el principal recinto cultural de Washington suspenderá actividades durante dos años a partir del 4 de julio, una vez concluidas las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia del país. La decisión fue comunicada a través de un mensaje en su red social Truth.
Según Trump, la clausura servirá para llevar a cabo una “reconstrucción completa” que transforme al recinto en un centro de artes “de clase mundial”. Aseguró que el edificio se encuentra deteriorado y obsoleto, tanto en lo financiero como en lo estructural, y que solo un cierre total permitirá una renovación de calidad.
El cierre del Kennedy Center y la ola de cancelaciones
El anuncio llega después de meses de tensión en torno al recinto cultural. Compositores, músicos y compañías comenzaron a distanciarse del Kennedy Center tras los cambios impulsados por Trump, quien puso al espacio al servicio de sus ideales políticos y de su discurso contra la llamada “ideología woke”.
Entre las rupturas más sonadas está la del compositor Philip Glass, quien decidió no estrenar en el centro su nueva sinfonía inspirada en Abraham Lincoln.
A esto se suma la salida de la Ópera Nacional, que anunció en enero que dejaría de usar el complejo como su sede principal.
También hubo cancelaciones voluntarias de artistas como Rhiannon Giddens e Issa Rae, además de renuncias de figuras como Renée Fleming y Ben Folds, quienes fungían como asesores.
En diciembre, Trump añadió su nombre al recinto, inaugurado en 1971 en honor al presidente John F. Kennedy, y pasó a llamarse Trump Kennedy Center.
La decisión marcó un precedente inusual, ya que tradicionalmente los presidentes son homenajeados después de dejar el cargo.
Una reconstrucción polémica y muchas dudas
Trump aseguró que la decisión se tomó tras un año de revisiones con expertos, contratistas e instituciones artísticas, y adelantó que la financiación provendrá de donaciones privadas, aunque no precisó montos ni fuentes. El Kennedy Center ya había sido renovado en 2019 con una inversión de 250 millones de dólares, y el Congreso destinó otros 257 millones el año pasado para reparaciones.
El presidente defendió que cerrar completamente el recinto es la única forma de garantizar un resultado óptimo. También afirmó que la medida requiere la aprobación del patronato, aunque este órgano es presidido por él mismo y está integrado por figuras cercanas a su administración.
La clausura del Kennedy Center abre múltiples interrogantes sobre el futuro cultural de Washington.
El recinto es clave para la música clásica, la ópera, el ballet, los musicales y otros géneros como el jazz o la comedia.
Tampoco está claro qué ocurrirá con la Orquesta Sinfónica Nacional y su director, Gianandrea Noseda, quienes han manifestado su intención de resistir mientras la situación se redefine.
Por ahora, lo único seguro es que el cierre del Kennedy Center marca un antes y un después en la escena cultural de la capital estadounidense.
Con información de El País.