Yolanda del Amo y la distancia invisible: cuando estar cerca no significa estar juntos
Yolanda del Amo y la distancia invisible: cuando estar cerca no significa estar juntos

Yolanda del Amo y la distancia invisible: cuando estar cerca no significa estar juntos

Las fotografías de Yolanda del Amo no gritan, pero hacen ruido.

Un ruido sutil, íntimo, parecido al silencio que se instala entre dos personas que comparten espacio, pero no emociones.

Su trabajo pone el foco en esa distancia difícil de medir que existe incluso cuando los cuerpos están a apenas unos milímetros.

Ese es el territorio que explora The Human Tableaux: relaciones contemporáneas marcadas por la cercanía física y la lejanía emocional, por la hiperconexión tecnológica y la desconexión afectiva.

Yolanda del Amo y la desconexión emocional en imágenes

En Archipelago, su más reciente fotolibro, Del Amo construye escenas cuidadosamente pensadas donde todos los personajes comparten el mismo encuadre.

No hay kilómetros de por medio, sino una separación más compleja: la emocional.

La autora fotografía ese espacio invisible donde hoy se juegan muchas relaciones humanas.

El proyecto fue realizado entre 2004 y 2014, en España y Estados Unidos, con cámara de gran formato. Amigos y familiares participan como protagonistas de vínculos imaginados que reflejan tensiones reales. Inspirada por el Teatro Danza de Pina Bausch, la fotógrafa convierte el gesto cotidiano en un lenguaje cargado de emoción, y cada imagen en un estudio del comportamiento humano.

Intimidad, maternidad y silencios compartidos

Las escenas domésticas son clave en Archipelago. Pantallas que separan a las parejas, padres unidos por un hijo pero emocionalmente distantes, interiores ordenados que transmiten frialdad.

Cada fotografía funciona como una isla íntima, un mapa visual del silencio y el extrañamiento.

La maternidad ocupa un lugar central en el proyecto. Del Amo la retrata sin idealizarla: como un vínculo atravesado por el amor, pero también por el cansancio, la soledad y los silencios que pesan.

Madre e hijo pueden estar muy cerca físicamente y, aun así, habitar universos distintos.

La composición refuerza esa sensación de pausa incómoda.

Los cuerpos aparecen casi escultóricos dentro de salones, cocinas y dormitorios, espacios donde debería fluir la intimidad, pero donde parece haberse perdido el guion de cómo quererse.

The Human Tableaux deja una pregunta abierta y difícil de esquivar: ¿cuánta distancia puede existir entre dos personas que comparten la vida?

Yolanda del Amo fotografía lo que no se ve, los silencios, los gestos contenidos, las palabras no dichas; y recuerda que, a veces, vivir juntos no es lo mismo que estar juntos.

Con información de Cultura Inquieta.

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