La Inteligencia Artificial facilita engaños cada vez más convincentes. Banco Azteca y Seguros Azteca presentaron una cobertura que protege hasta por 45 mil pesos al año.
Una llamada puede parecer auténtica, reproducir la voz de una persona conocida y plantear una emergencia suficientemente creíble para provocar una transferencia inmediata. El avance de la Inteligencia Artificial ha llevado este tipo de escenarios fuera del terreno de la ficción y los ha convertido en una nueva herramienta para cometer fraudes.
A diferencia de los ataques que buscan penetrar directamente la infraestructura tecnológica de las instituciones financieras, una parte considerable de los delitos actuales se concentra en convencer al propio usuario. El objetivo consiste en generar confianza, miedo o urgencia para lograr que la víctima proporcione contraseñas, abra enlaces falsos o autorice movimientos.
Los datos muestran la dimensión del problema. Nueve de cada diez fraudes registrados en instituciones bancarias mexicanas corresponden a estafas en las que los delincuentes consiguen que las personas participen, sin saberlo, en la operación que termina afectando su patrimonio.
Durante 2025, los robos de identidad y de información bancaria representaron un impacto económico de 17 mil 400 millones de pesos en México. Del total de casos, 40% estuvo directamente relacionado con la suplantación de identidad.
El fenómeno no se limita al país. A escala global, 62% de las empresas ha reportado incidentes asociados con deepfakes. Dentro de esos casos, 41% correspondió a falsificación de voz durante llamadas telefónicas y 35% estuvo relacionado con videos manipulados.
La facilidad para producir contenidos digitales convincentes obliga a sumar nuevas barreras de protección. En ese contexto, Banco Azteca presentó Protección Riesgos Digitales, un esquema que combina herramientas disponibles desde la aplicación bancaria con un seguro para determinados daños ocasionados por engaños digitales.
La ingeniería social se convierte en el principal desafío
Alejandro Segura, Director de Prevención de Fraudes de Grupo Salinas, explicó que el cambio en las tácticas de los delincuentes llevó a replantear la manera de proteger a los clientes.
“Los clientes son el principal objetivo de ataque para los defraudadores. Las estafas representan el 90% del fraude que ocurre en los bancos de México. Por eso tuvimos que transformar la estrategia hacia un modelo de Seguridad en Capas: educar al cliente, brindarle herramientas de autogestión y vigilar con controles silenciosos para cerrar el paso al delito”.
Entre las acciones implementadas aparece la campaña Ponte Atento, que propone detenerse durante dos segundos antes de abrir un enlace, responder a una solicitud de información o completar una operación que genere dudas.
A esa estrategia se suman funciones dentro de la aplicación de Banco Azteca. Los usuarios pueden apagar temporalmente sus tarjetas y emplear La Bóveda para mantener una parte del dinero fuera de las operaciones habituales.
La institución reportó que las quejas por fraude presentadas ante la Condusef disminuyeron cerca de 50% entre 2024 y 2026. En el periodo de enero a mayo, los reclamos pasaron de 3 mil 300 a mil 736.
Gabriela Hernández, Directora Ejecutiva de Afiliación y Captación de Banco Azteca, destacó que la sofisticación de los engaños obliga a reconocer que cualquier usuario puede enfrentarse a una situación de este tipo.
“Nuestros clientes cada día son más digitales y, en Banco Azteca, entendemos la responsabilidad de acompañarlos en su día a día. Más allá de abrir cuentas, creemos firmemente que quien deposita su dinero con nosotros también deposita su confianza. La forma en que los defraudadores abordan a la gente es sumamente sofisticada y a cualquiera le puede pasar; por eso, además de funciones como el bloqueo de tarjetas o La Bóveda, creamos un respaldo para protegerlos cuando el engaño rebasa los filtros”.
Protección de hasta 45 mil pesos al año
El nuevo esquema contempla situaciones en las que la prevención ya no logró detener el daño.
José Francisco Landaverde, Director General de Seguros Azteca, explicó que la póliza funciona como una capa adicional y no como un sustituto de los hábitos de seguridad.
“El seguro no puede evitar el fraude; el único que puede evitarlo en primera persona es el cliente con hábitos preventivos. Sin embargo, la delincuencia es tan sofisticada que siempre queda un riesgo residual. Cuando ya no se pudo evitar, es ahí donde entra la póliza, para garantizar que la persona afectada no se quede sola y recupere su tranquilidad”.
La cobertura alcanza hasta 45 mil pesos anuales y considera tres riesgos principales.
El primero es el fraude en línea, que puede ocurrir cuando alguien realiza una compra en una página aparentemente legítima o responde a un anuncio falso y nunca recibe el producto.
También incluye robo de identidad, cuando terceros utilizan información personal para solicitar créditos o efectuar operaciones sin autorización.
Finalmente, contempla la extorsión cibernética, que ocurre cuando delincuentes bloquean un dispositivo o archivos digitales y exigen dinero para devolver el acceso.
El seguro cuesta 55 pesos mensuales o 600 pesos al año y no se limita a productos contratados con Banco Azteca. También puede proteger cuentas y tarjetas de otras instituciones bancarias siempre que estén a nombre de la persona asegurada.