México guarda en sus ciudades una parte importante de su historia entre iglesias, palacios, calles y edificios que conservan la arquitectura barroca. Este estilo transformó el paisaje urbano durante el periodo virreinal y todavía forma parte del patrimonio cultural del país.
La arquitectura barroca mexicana se desarrolló principalmente durante los siglos XVII y XVIII. Aunque recibió influencias europeas, adquirió características propias mediante materiales, técnicas y elementos decorativos utilizados por artesanos de la Nueva España.
Arquitectura barroca muestra la riqueza cultural de México
Uno de los ejemplos más representativos se encuentra en la Ciudad de México. El Antiguo Colegio de San Ildefonso fue reconstruido durante las primeras décadas del siglo XVIII y actualmente es considerado un ejemplo destacado de la arquitectura barroca mexicana.
Otro espacio emblemático es el Retablo de los Reyes de la Catedral Metropolitana. La obra, realizada durante la primera mitad del siglo XVIII, combina madera, hoja de oro, esculturas policromas y una abundante decoración con ángeles, frutos y elementos vegetales.
Asimismo, Puebla conserva ejemplos sobresalientes del barroco estucado. La iglesia de Santa María Tonantzintla destaca por sus interiores cubiertos de figuras, colores y elementos ornamentales que reflejan la creatividad de los artesanos indígenas.
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Ciudades mexicanas mantienen vivo el legado barroco
Morelia también ofrece un recorrido por este periodo mediante sus fachadas, templos y construcciones históricas. El INAH señala que su centro histórico reúne 249 construcciones de importancia, entre ellas 21 iglesias y numerosos inmuebles con elementos barrocos.
Taxco, en Guerrero, suma otro referente con la parroquia de Santa Prisca y San Sebastián. La construcción del siglo XVIII refleja la prosperidad que vivió la región durante el auge de la minería de plata.
Guanajuato también conserva iglesias vinculadas con el barroco novohispano, como la de la Compañía y la de Valenciana. Sus edificios forman parte de un paisaje histórico reconocido por la UNESCO; Recorrer estos espacios permite observar cómo la arquitectura se convirtió en una expresión de historia, arte y tradiciones. Además, su conservación mantiene abiertas nuevas formas de acercarse al patrimonio mexicano.