Asimismo, distintas organizaciones humanitarias advierten que estas restricciones afectan el presente y el futuro de millones de personas. La imposibilidad de acceder a estudios superiores o desempeñar numerosos empleos reduce la autonomía económica femenina y limita el desarrollo social de Afganistán. El impacto también alcanza a las familias, que enfrentan menos oportunidades para acceder a servicios esenciales.
Mujeres en Afganistán y el impacto social
Las nuevas disposiciones mantienen prohibiciones sobre la educación de niñas mayores de cierto nivel escolar y restringen el acceso de las mujeres a diversos espacios laborales y públicos. También existen controles sobre su movilidad y forma de vestir, mientras continúan los llamados internacionales para revertir estas políticas.
Además, UNICEF alertó que, si la situación persiste, Afganistán podría perder más de 25 mil profesoras y trabajadoras sanitarias para 2030. Ese déficit tendría consecuencias directas en la atención médica, la educación y el bienestar de millones de personas. El organismo considera que la recuperación del país depende también de garantizar la participación femenina.
Diversos organismos internacionales sostienen que las restricciones no solo vulneran derechos fundamentales. También debilitan el crecimiento económico, reducen el talento disponible y dificultan la reconstrucción institucional del país. En consecuencia, expertos insisten en que la inclusión de las mujeres resulta indispensable para alcanzar un desarrollo sostenible.
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