Un rincón olvidado de Andalucía que parece de otro mundo
Un rincón olvidado de Andalucía que parece de otro mundo

Un rincón olvidado de Andalucía que parece de otro mundo

Andalucía guarda secretos que van más allá de sus playas y ciudades históricas.

En plena sierra de los Filabres, al norte de Almería, existe un lugar que parece fuera de lugar: un pueblo abandonado con una arquitectura que recuerda más a los Alpes que al sur de España.

A 1,600 metros de altura, este sitio conocido como Las Menas, fue en su momento una comunidad vibrante.

Hoy solo quedan sus estructuras, pero basta imaginarlo lleno de vida: familias entrando al cine, ingenieros bien vestidos ocupando las primeras filas y obreros regresando a sus casas tras largas jornadas.

El contraste social también se reflejaba en la arquitectura, pero el paso del tiempo lo igualó todo. Ahora, solo quedan ruinas.

Andalucía y el origen de un pueblo construido desde cero

Todo comenzó a finales del siglo XIX, cuando las riquezas minerales de la zona atrajeron a compañías europeas. Primero el plomo y luego el hierro convirtieron este punto en un lugar estratégico.

Para operar, se levantó un pueblo completo en medio de la montaña. Llegó a albergar a cerca de 2,000 personas y contaba con hospital, escuela, talleres, economato y espacios de convivencia como el cine.

Era una ciudad funcional, pensada para sostener la actividad minera. Sin embargo, cuando esta dejó de ser rentable, el lugar perdió su razón de existir y fue abandonado en 1968.

Andalucía y una arquitectura que rompe con todo

Lo más sorprendente de este sitio es su diseño. Los ingenieros extranjeros construyeron siguiendo modelos centroeuropeos, adaptados al clima frío de la sierra.

Techos inclinados, muros de piedra, detalles en ladrillo y calefacción central hacen que el lugar se sienta ajeno al paisaje andaluz. Es como si una pequeña villa alpina hubiera sido colocada ahí.

Entre sus puntos más llamativos está la ermita de Santa Bárbara, con su distintivo campanario rojo, así como el antiguo hospital y las viviendas que aún se asoman entre la vegetación.

Recorrerlo es extraño, casi irreal. Pero más allá de su apariencia, este lugar conserva historias de quienes lo habitaron. Un recordatorio de que incluso en los sitios más inesperados, la vida alguna vez encontró su espacio.

Con información de National Geographic.

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