La arquitectura troglodita es una de las formas más fascinantes en las que el ser humano ha aprendido a vivir en armonía con su entorno.
En lugar de construir hacia arriba, estas ciudades se desarrollan hacia dentro, aprovechando cuevas naturales o excavando directamente en la roca.
Este tipo de construcción no solo es ingeniosa, también es práctica: mantiene temperaturas estables, protege de climas extremos y utiliza los recursos del propio terreno.
A lo largo del mundo existen lugares que han llevado esta técnica al límite. Aquí te contamos cinco destinos que parecen sacados de otro planeta.
Ciudades que se esconden bajo tierra
En el sur de Túnez, Matmata sorprende con sus viviendas excavadas hacia abajo, formando patios circulares que protegen del calor del Sáhara.
Incluso hoy, algunas familias siguen viviendo ahí, y los viajeros pueden hospedarse en lugares icónicos como el Hotel Sidi Driss.
En Italia, Matera es uno de los ejemplos más famosos. Sus casas, conocidas como “Sassi”, están talladas en piedra y han sobrevivido siglos. Hoy es Patrimonio de la Humanidad y escenario de películas internacionales.
Capadocia, en Turquía, ofrece un paisaje único con formaciones volcánicas donde se construyeron casas, iglesias y ciudades subterráneas de hasta ocho niveles, originalmente pensadas como refugio.
Arquitectura troglodita que sigue viva
En Georgia, Vardzia es una ciudad-monasterio excavada en un acantilado. Con miles de estancias distribuidas en varios niveles, fue clave para resistir invasiones en la Edad Media.
Por su parte, Kandovan, en Irán, sigue habitada después de más de 700 años.
Sus casas cónicas excavadas en roca volcánica conservan un estilo de vida auténtico, donde incluso el ganado comparte espacio en los niveles inferiores.
Estos destinos demuestran que la arquitectura troglodita no es solo historia, sino una forma de vida que sigue vigente.
Una prueba de que, a veces, mirar hacia dentro es la mejor manera de adaptarse al mundo.
Con información de National Geographic.