A los 95 años sigue rompiendo récords: la historia de la nadadora que no piensa detenerse
A los 95 años sigue rompiendo récords: la historia de la nadadora que no piensa detenerse

A los 95 años sigue rompiendo récords: la historia de la nadadora que no piensa detenerse

La historia de esta nadadora de 95 años rompe cualquier idea que tengas sobre la edad y los límites. Jane Asher no solo sigue activa, también continúa batiendo récords mundiales y sumando medallas en la natación.

A sus 95 años, su rutina está lejos de ser tranquila. Entre su familia, actividades como taichi, pilates y pintura, todavía encuentra tiempo para entrenar en la piscina cuatro veces por semana. Y no es casualidad: en marzo logró su quinto récord mundial.

Nadadora de 95 años: una vida que encontró su ritmo en el agua

Lo más sorprendente es que su historia con la natación no empezó desde pequeña. Creció en lo que hoy es Zambia, donde nadar no era precisamente seguro por la presencia de animales como cocodrilos e hipopótamos.

Fue hasta los 7 años, ya en Sudáfrica, cuando tuvo su primer contacto con una piscina. Más adelante, en Reino Unido, comenzó a nadar con mayor constancia, aunque su carrera competitiva no llegó sino hasta décadas después.

De hecho, fue alrededor de los 40 años cuando empezó a competir, casi por casualidad, mientras enseñaba a niños a nadar. Su talento llamó la atención, y alguien le sugirió que existían competencias para adultos.

Una pasión que no se detiene

Desde entonces, Jane Asher no ha parado. Ha conseguido más de 50 récords mundiales en distintas categorías y ha ganado medallas en campeonatos de varios países.

Sin embargo, su motivación no está en los premios. Ella misma lo dice: ya no colecciona medallas porque no tiene dónde guardarlas.

Lo que realmente la impulsa es cómo se siente al nadar. “Sales del agua y sientes que puedes ir a cualquier parte”, asegura.

Ni siquiera las cirugías de cadera han frenado su ritmo. Su objetivo ahora es claro: intentar romper otro récord en el campeonato de Budapest.

Más que inspiración, ella prefiere verse como alguien que anima a otros a intentarlo.

Y con su historia, queda claro que nunca es tarde para empezar… ni para seguir.

Con información de BBC.

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