Las Haenyeo son un grupo de mujeres buceadoras de Jeju que han vivido durante siglos del mar, sumergiéndose a pulmón en aguas heladas para recolectar erizos, algas y abulones. Hoy, sin embargo, esta tradición milenaria podría estar llegando a su fin.
En esta isla volcánica ubicada al sur de Corea del Sur, el paisaje ha cambiado con el paso del tiempo.
El crecimiento del comercio marítimo y el aumento del turismo han transformado la vida local. Aun así, estas “mujeres del mar” continúan realizando su trabajo diario, desafiando el frío y las corrientes.
La práctica tiene miles de años de historia. Algunos investigadores creen que comenzó hace unos 3.700 años, aunque existen asentamientos humanos en la isla desde hace más de 10.000 años.
Durante generaciones, las Haenyeo han dependido del océano para subsistir, buceando sin equipo durante largas jornadas.
Haenyeo: una adaptación genética extraordinaria
Un estudio publicado en la revista Cell analizó las características físicas y genéticas de estas buceadoras.
La investigación, dirigida por la científica Diana Aguilar-Gómez de la Universidad de California, encontró adaptaciones que les permiten soportar condiciones extremas.
Las Haenyeo realizan inmersiones cortas, de entre 30 segundos y un minuto y medio, pero pueden repetirlas durante cuatro o cinco horas al día. Todo esto sin tanques de oxígeno ni asistencia.
Los científicos observaron que estas mujeres presentan una respuesta especialmente fuerte al llamado reflejo del buceador, una reacción natural que tienen los mamíferos cuando se sumergen en agua fría.
En ese momento, el cuerpo reduce el ritmo cardíaco y redirige la sangre hacia órganos vitales para ahorrar oxígeno.
Mientras que en la mayoría de las personas el pulso puede disminuir unos 10 latidos por minuto, en las buceadoras más experimentadas la reducción puede llegar a 40 latidos por minuto.
Una tradición en peligro de desaparecer
Los hallazgos también podrían tener valor para la medicina.
Las poblaciones de Jeju presentan tasas muy bajas de muerte por infarto, lo que ha despertado el interés de los investigadores por comprender si estas adaptaciones genéticas influyen en la salud del corazón.
Sin embargo, el futuro de las Haenyeo es incierto. Hoy en día, la edad media de las buceadoras supera los 70 años, y cada vez menos jóvenes continúan con esta tradición.
Esto significa que una de las prácticas culturales más singulares del mundo podría desaparecer en las próximas décadas.
Aun así, como señalan los investigadores, incluso si dejan de bucear, el vínculo entre las Haenyeo y el mar seguirá formando parte de su historia.
Con información de National Geographic.