Viajar ya no solo significa visitar monumentos o museos. Para muchos, descubrir un destino también implica sentarse a la mesa y entender su historia a través de los sabores. Con esa idea, la plataforma TasteAtlas publicó su ranking 2025/2026 con los mejores destinos gastronómicos del mundo, una lista que confirma que la cocina puede definir toda la experiencia del viaje.
El listado se elaboró a partir de más de 590 mil calificaciones sobre casi 19 mil platos, bebidas y productos locales evaluados en miles de ciudades, priorizando la autenticidad de las recetas y su popularidad real.
Destinos gastronómicos 2026: Italia domina el ranking
La ciudad mejor posicionada es Nápoles, considerada la cuna de la pizza auténtica y uno de los grandes referentes culinarios del planeta. Su cocina, basada en la tradición popular del sur italiano, convierte cada comida en parte del recorrido turístico.
El segundo lugar lo ocupa Milán, donde platos como el risotto a la milanesa, la cotoletta o el panettone conviven con su reputación como capital del diseño y la moda.
Italia continúa destacando con Bolonia, famosa por sus pastas tradicionales como los tagliatelle al ragú o los tortellini, y con Florencia, donde la cocina toscana se mezcla con el legado artístico del Renacimiento.
Fuera de Europa, Mumbai aparece como uno de los grandes centros gastronómicos del mundo, reconocido por su vibrante cocina callejera y su papel cultural y económico dentro del país.
Lima, la única latinoamericana en el top mundial
En el listado también figura Lima, la única ciudad de América Latina dentro del top 10.
La capital peruana destaca por su mezcla de tradiciones culinarias que integran productos marinos, ingredientes andinos y sabores amazónicos, dando lugar a una cocina reconocida globalmente por su creatividad y diversidad.
Otros destinos que completan el top 10 incluyen Génova, París, Viena y Roma, ciudades donde la gastronomía se integra con su patrimonio cultural y turístico.
El ranking confirma que, en muchos lugares del mundo, la cocina ya no es un complemento del viaje, sino el motivo principal para hacerlo.
Con información de El Espectador.